El duelo es un proceso de adaptación que vive cualquier persona luego de una pérdida, es la respuesta normal al dolor y la superación de dicho evento, pero hay distintas formas de superarlo, como es el caso de la bailarina Tania Almazán, quien tras la pérdida de su padre se ha inspirado para crear su reciente producción artística, pieza que ha surgido con la intención de honrar la memoria de su padre, y que hoy forma parte del proyecto ApoyArte 2020.

Almazán, es Licenciada en Ejecución del Colegio Nacional de Danza Contemporánea (CENADAC), a pesar de su corta edad su trabajo ha trascendido a escenarios nacionales e internacionales como el Festival Internacional Cervantino, el Festival Subterráneo Escénico Qrodanza, en octubre del 2016 fue seleccionada por el Centro Negra (AADK Spain) para la residencia en Blanca, Murcia, España, el más reciente proyecto al ha sido invitada, fue en enero del presente año en donde formo parte de la residencia de creación en Monterrey, Nuevo León; entre muchos otros proyectos en los que ha participado e incluso ella misma ha creado.

«Este tiempo ha sido todo un reto la verdad, pero al mismo tiempo me he dado la oportunidad de conocer otras cosas personales mías, hacer más actividades en casa, pero al mismo tiempo un chico me invitó a un proyecto estando en casa, en el cual es crear una pieza, esta integrado por chicos de distintas partes de la república y cada uno va subiendo su proceso, la idea es que en algún momento lleguemos a presentar cada proceso cada uno estando en su casa y a lo mejor si después se puede juntarnos para hacer una pequeña función» platicó en exclusiva para Sociales 3.0.

Pero por otra parte también nos cuenta que este tiempo ha sido de descubrir cosas nuevas y retomar algunas que había tenido que dejar por falta de tiempo.

«También me gustan mucho las plantas, entonces he estado sembrando chile, romero y un buen de cosas, en mi cada tengo un espacio donde se puede hacer eso y les dedico más tiempo de verlas cuidarlas, y yo pues yo digo que también tiene mucho que ver con la danza porque también necesitan cuidado, ver los detalles, es cansado y requiere su tiempo, como la danza que requiere que estés ahí presente».

«Pero definitivamente extraño el entrenamiento en espacios que están realmente diseñados para bailar, calentar y estirarte definitivamente lo he extrañado muchísimo y se valora mucho más; estaba dando clases en el centro nacional de danza por las tardes de técnica graham, como todo se detuvo de un día para otro y sin fecha de regreso».

Se le pasó la primer etapa de la convocatoria 2020, esperando que abrieran la fecha del segundo ciclo. «Estoy muy emocionada y contenta porque es un proyecto que le tengo mucho cariño y me da muchísimo gusto que se pueda materializar, se titula Benjamín Honrando su Memoria, es un tema muy personal el cual habla sobre la relación de mi papá y mía, ya que un año y mese él falleció y pues es una forma de honrar su memoria de la danza, de todos esos recuerdos y todos esos aprendizajes que él dejo y fue dejando, y me da mucho gusto que se pueda ver en el arte».

«En enero de este año, cuando salí seleccionada para una residencia en Monterrey, con colectivo Andante, ahí fue donde  empezó a nacer de llevar a la danza la relación con mi padre y desde ahí se ha ido boceteando un poco, regresamos a Querétaro, y dije definitivamente esta pieza debe de continuar y pues sale está oportunidad de apoyarte y dije pues es una excelente idea de llevarlo a cabo y pues aquí está», aseveró.

«Creo que el arte nos ha salvado muchísimo porque si no te imaginas hecho de que no existiera la música qué pasaría, te imaginas sin literatura, sin danza, sin poder expresarnos tenemos que movernos, motivarnos y continuar» asegura la maestra de danza Almazán.

Zaira Montoya / Sociales 3.0