Melissa Sue Acevedo Baltazar, es una joven y talentosa artista plástica mexicana, soñadora, creativa quién está segura de querer cambiar su entorno positivamente por medio del arte, como un proceso de deconstrucción personal y social, expresado a través de las manos que recogen sus más profundos sentimientos, pensamientos y memorias que a su vez le dan  identidad a ella y a sus obras.

La artista Acevedo Baltazar, es egresada de la Facultad de Bellas Artes del estado de Querétaro, al término de su carrera gracias a su talento, fue invitada a participar en un proyecto en el que realizó distintos trabajos pictóricos y escultóricos; de igual manera una escultura a gran formato de 5 metros que se encuentra en un patio de la CTM, también tiene la magia de su  manos; de la misma manera ha dado clases particulares de dibujo, pintura y escultura para niños, y actualmente está emprendiendo un nuevo proyecto de alfarería, donde realiza piezas únicas con su estilo y toque animalesco.

“Antes de la pandemia tenía otras actividades, era modelo para algunas personas que producen, me dibujaban tenía algunas sesiones y listo, tenía otros talleres daba clases y así, pero de repente pasa todo esto de la pandemia y pues me quedé sin chamaba, empecé a ver opciones, proyectos que tenía pensados y rezagados desde hace mucho tiempo” compartió la artista Sue, como le dicen sus amigos.

La ideas para emprender un nuevo rumbo en el mundo del arte, viajaban por distintos puntos pero siempre en un tono creativo, reafirmando el poder de sus manos, y entonces esto ocurrió  “Uno de ellos fue intentar hacer una marca de ropa, pero eso fue un poco más complicado porque siento que no tengo las bases, fue nada mas por mi gusto, luego me lastimé, uno de mis perritos se enfermó y tuve que gastar todo mi dinero, luego empecé a caer en cuenta de que lo que yo sé hacer es esculpir, las manos tenían esas ganas, entonces un día me encontré con un artesano que me enseñó a trabajar el barro, me dio tips, me regalo material y así empecé con el modelaje con arcilla, y así culminó algo que ya se había pensado”.

“Ya había tenido la oportunidad de trabajar el barro pero no tan profundamente, porque no solamente es compro la tierra, amaso la tierra y hago las piezas, no es nada mas eso. Es desde dónde lo consigues tienes que ir hasta muy muy lejos, lo traes, es muy pesado cargarlo y luego cuando lo trabajas es pesado, y también por la parte creativa digo yo me puedo perder horas en el taller, de hecho ya me puse un horario aunque luego si me quedo picada le sigo dando, entonces una pieza implica eso y también lo que inviertes, por ejemplo acabo de comprar un torno y pues en si las herramientas son caras, pero al final de cuentas es algo que me gusta me siento bien y le voy a dar, al finalmente  mis manos ya lo sabían desde antes de que yo me diera cuenta” compartió.

Por el momento se encuentra trabajando en la creación de piezas de barro, para seguir reuniendo el capital necesario y poder contar con lo necesario y así poder dar un dinámico y divertido taller de alfarería para todos en próximas fechas.

“A mí me gusta mucho compartir lo que mis manos saben hacer, de que transforman la tierra, y es muy bonito, me parece algo muy hermoso” Sue Acevedo Baltazar.

Hasta el momento la alfarería ha sido su principal recurso económico y con el que ha logrado sobrevivir tras la pandemia, ya que realiza distintas piezas con las que las personas gustan decorar interiores, incluso algunas son pedidos especiales “Ahorita la idea sí es seguir con este proyecto de las macetas, pero quiero hacer arte objeto en un punto, porque estás creaciones están saliendo bien y le gente me las pide y eso es muy lindo, pero quiero seguir con esto”.

“La verdad esto ha sido un proceso de sanación bien bonito, el regresar a la tierra de donde somos agradecer, o sea tengo la oportunidad diaria y es una decisión y una oportunidad que al momento de  trabajarla, de tocar la tierra húmeda y el barro, y que lo empiezo a modelar es como una conexión, siento y veo todo (…) es un proceso muy catártico porque veo todo el daño que le estamos y le hemos hecho a la tierra, hay muchos cambios últimamente y pues el planeta lo está sintiendo mucho por nuestro descuido hacía ella, tal vez sea otro tema pero para mí también es una manera de decir gracias”

El talento inigualable  natural, la bondad y ternura, pero también su fuerza y poder que tiene en sus manos, representa las virtudes como la gran artista que es y el legado que va dejando a su paso. Próximamente vas a poder disfrutar de sus más recientes piezas escultóricas en un galería de Amealco de Bonfil, Querétaro, “Se siente muy bonito que a la gente le guste lo que haces y te lo reconozca”

Zaira Montoya / Sociales 3.0