Guanajuato, 18 octubre de 2021.- La historia dice que una noche de 1851, al pie de la ventana de la independentista cubana Luz Vázquez, se cantó por primera vez uno de los himnos románticos y patrióticos más perdurables de Cuba: La bayamesa.

Muchos años después, y muy lejos de Bayamo, en Guanajuato, el trovador Eduardo Sosa traía esta historia a cuento para iniciar la serenata que él y su colega Ray Fernández rindieron al público del Festival Internacional Cervantino (FIC).

«¿No te acuerdas, gentil bayamesa / que tú fuiste mi sol refulgente, / y risueño en tu lánguida frente / blando beso imprimí con ardor?», resonaron con ternura los versos en la Ex Hacienda de San Gabriel de Barrera, en una velada para los enamorados de la lírica cubana.

Con una mezcla de dulzura y humor de picaresca, los dos trovadores complementarios, el irreverente Fernández y el romántico Sosa, interpretaron piezas de su autoría y también recorrieron algunos hitos de la trova de la isla.

Fernández, de larga barba canosa, lentes oscuros y sombrero, interpretó temas de su disco Mamá ando contento -con cuyo nombre albureó repetidamente a la audiencia-, que mezcla trova, ranchera y son con un humor desparpajado.

Sosa, por su parte, presentó un repertorio más sentimental, con canciones de amor en la tradición de trova que, al juzgar por la reacción de la audiencia, era precisamente lo que se esperaba de la noche.

Como parte de la delegación del país invitado del festival, ambos refrendaron su amor por Cuba y, sin entrar en honduras políticas, celebraron su decisión de permanecer en la isla y denunciaron el bloqueo comercial de Estados Unidos.

«A mí me gusta, compay, / vivir aquí donde vivo, / sé que de todo no hay / y me quejo a veces, caray, / pero a pesar de todo eso, / aquí tengo causa y motivo», como dice un canción compuesta por Sosa, oriundo de Santiago de Cuba.

Juntos entonaron también algunos temas de la picaresca cubana, como La cazuelita y Cuidadito, compay gallo, que echaron a reír a los presentes con las improvisaciones en verso de los músicos.

«Ay, perdónanos, Guanajuato», se excusaron ambos con humor.

Como no podía faltar, el público celebró profusamente y coreó clásicos de Silvio Rodríguez, como Pequeña serenata diurna, e himnos amorosos de Pablo Milanés, como El breve espacio en que no estás y Yolanda.

En un despliegue generoso de cubanía, en el que, por supuesto, no faltó Guantanamera y Chan Chan, los trovadores también rindieron homenaje a México, en un gesto festejado por la audiencia, con Almohada, de José José.

En la Ex Hacienda de San Gabriel de Barrera, en una noche cálida de otoño, se rindió una serenata cubana, con humor y sentimiento, para la gente de Guanajuato.

Con información de Reforma.