Foto: Especial
Querétaro, Qro., 2 de octubre de 2026. En el marco de la conmemoración de los hechos acontecidos el 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco, el cine mexicano ha sido un testimonio histórico fundamental para preservar la memoria colectiva y examinar el impacto del movimiento estudiantil a través de distintas miradas narrativas y documentales.
La obra referente sobre esta tragedia es “Rojo Amanecer”, de 1989, largometraje dirigido por Jorge Fons que retrata de manera íntima el desarrollo de los acontecimientos desde la perspectiva de una familia confinada en un departamento del edificio Chihuahua, frente a la Plaza de las Tres Culturas. La producción se realizó en la clandestinidad y enfrentó años de censura antes de obtener la autorización para su exhibición pública.
A la cinematografía sobre el tema se suman producciones de ficción como “Tlatelolco, verano del 68”, de 2013, dirigida por Carlos Bolado, la cual entrelaza un relato romántico universitario con el contexto de las protestas sociopolíticas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Iberoamericana.
Asimismo, el largometraje “Olimpia”, de 2018, del realizador José Manuel Cravioto, empleó la técnica de rotoscopia para animar imágenes reales y reconstruir los testimonios de jóvenes que experimentaron la toma de las instalaciones universitarias.
En el ámbito documental, “El Grito”, de 1968, figura como el registro visual directo de mayor valor histórico sobre el conflicto. La pieza audiovisual fue recopilada por alumnos del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM, quienes capturaron el desarrollo de las asambleas y manifestaciones en las calles de la capital durante los meses decisivos del movimiento.
Marilú Meza / Sociales 3.0











