El 8 de marzo, como cada año, se celebra el Día Internacional de la Mujer, día para la reflexión sobre los avances logrados, para seguir reivindicando la defensa de los derechos humanos de mujeres y niñas y para celebrar la valentía y determinación de las mujeres que han jugado un papel clave en la historia de sus países y comunidades.

Este año el mensaje central elegido por la ONU para el Día de la Mujer es «Soy de la Generación Igualdad: Por los derechos de las mujeres y un futuro igualitario» como conmemoración del 25º aniversario de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing aprobada en 1995 en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer.

La reflexión principal y el consenso que está surgiendo a nivel mundial es que a pesar de los progresos, el cambio real ha sido muy lento para la mayoría de mujeres y niñas del mundo y que aún queda demasiado por lo que luchar.

Naciones Unidas lo dice claro: ningún país ha alcanzado la igualdad de género. Más de 2.700 millones de mujeres no pueden acceder a las mismas opciones laborales que los hombres debido a restricciones legales, la brecha salarial en base al género es de un 23% y una de cada tres mujeres sigue sufriendo violencia de género.

El cuidado del enfermo siempre ha estado muy ligado a la mujer.

Probablemente, los hospitales han sido centros donde la mujer ha estado presente desde incluso los años en los que el trabajo femenino era mínimo. El cuidado del enfermo siempre ha estado muy ligado a la mujer. Pero estos mismos hospitales, hoy han dado un importante cambio en este ámbito laboral.

El rol de la mujer es distinto. Hoy las mujeres no sólo realizan su trabajo ocupándose del cuidado del enfermo que, por supuesto siguen en ello, sino que ya se ocupan en estas empresas de nuevos roles. Hoy hay mujeres enfermeras, limpiadoras, auxiliares, celadoras, administrativas, cocineras, farmacéuticas, biólogas, doctoras, ingenieras, jefas de áreas, directoras.