Ciudad de México, 12 octubre de 2021.- En busca de escapar de su vida en Santiago de Chile, Marcela regresa a su ciudad natal, un pequeño pueblo en la Patagonia.

Al llegar, descubre que su padre mantiene escondido a un joven coreano que arriesgó su vida en altamar para escapar de una vida de explotación.

«Yo quería escribir una historia que se tratara sobre huir, escapar», explica la escritora chilena Paulina Flores, autora de Isla Decepción (Seix Barral, 2021), su primera novela.

No sabe con precisión de dónde vino el interés sobre explorar este tema, admite, quizá porque en algún momento de su vida ella también buscaba escapar.

Pero era algo sobre lo cual tenía claro que quería escribir.

Al empezar a buscar en su mente alguna historia para crear, encontró unos recortes de periódico que le dieron la idea para desarrollar su novela.

«Hablaba de tripulantes asiáticos que se tiraban al estrecho de Magallanes para escapar de condiciones casi esclavistas de trabajo en barcos-factoría», dice Flores, seleccionada este año por la revista Granta como una de los 25 mejores narradores en español menores de 35 años.

«Sentí que, en términos de ficción, la historia podría desarrollarse mucho, tenía mucha potencia y coincidía con esto temático que yo quería trabajar».

Los barcos-factoría son grandes buques a bordo en donde se procesa pescado o ballenas que son capturadas en el mar. Muchos marineros orientales que ahí laboran ponen en riesgo su vida, saltando de estas embarcaciones por las condiciones de trabajo.

En Isla Decepción, son tres prófugos que buscan refugio para seguir con su vida y en vez de pescados, procesan calamares.

Para poder contar esta historia, la autora emprendió un viaje de mucha investigación: leyó libros, hizo entrevistas, se informó en universidades y con periodistas especializados.

Aunque la novela retrata una historia de ficción, en donde los personajes conectan a través de sus pasados, soledades y errores, de forma inevitable aborda la explotación de la vida marina y las condiciones laborales en la actualidad.

«La novela funciona muy metafóricamente», apunta Flores. «Es un tema impactante. Yo creo que si uno pone a escarbar un poquito la tierra, va a encontrar que el mundo es súper cruel y que el capitalismo es brutal».

Con información de Reforma.