Ciudad de México, 15 octubre de 2021.-  El gremio académico mexicano se conmovió ante el fallecimiento de Alfredo López Austin, hoy, a los 85 años.

«Fue un erudito del pensamiento mítico y simbólico en el mundo mesoamericano. Durante más de cincuenta años se desempeñó como investigador, docente, investigador, historiador y humanista. Hoy honramos una vida dedicada al conocimiento», tuiteó el INAH.

Lo mismo que el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, que recordó no sólo al destacado investigador del periodo mesoamericano, sino al entrañable maestro de generaciones de historiadores.

«Maestro, mentor, amigo, colega y consejero. Siempre fue un hombre generoso con su tiempo y conocimiento», expresó, en la misma red social, el Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM. Y un «universitario ejemplar», agregaría el Comité Mexicano de Ciencias Históricas.

Otras instituciones que se sumaron a la despedida fueron la Fonoteca, El Colegio Nacional, la Academia Mexicana de la Lengua y la Dirección de Culturas Populares de la Secretaría de Cultura, que destacó, además de sus estudios de las sociedades indígenas y su cosmovisión, el que haya difundido y promovido la diversidad de pensamiento y formas de vida de las culturas de México.

El director de esa misma dirección, el poeta en lengua nahua Mardonio Carballo, fue más allá: «Árbol gigante», lo definió: «Ceiba frondosa que en cuya sombra nos recostamos para soñar otro país, otro mundo y luchar por él. Tlauel ni mitz tlazkamatilia nochi mo teki no uampo, no tlamachtijketl, ti xochitekiti miak, ni mitz makauilia ze ome citlalme».

«(Fue) un gran ser humano y maestro agudo», añadió, también en Twitter, el Museo Nacional de Antropología.

Decenas de académicos, investigadores y escritores, entre ellos Héctor Díaz-Polanco, Sofía Guadarrama Collado y Myriam Moscona, expresaron también sus condolencias.

«Siempre aplaudiré su vida y su legado», señaló, por su parte, la arqueóloga Sara Ladrón de Guevara.

«Don Alfredo López Austin abrió mi entendimiento del mundo indígena, me obsequió miradas profundas de las imágenes prehispánicas y con su generosidad se instaló en mi corazón. Lloran hoy mis tres entidades anímicas. Buen camino al Mictlán», le deseó.

Con información de Reforma.