Ciudad de México, 30 de noviembre de 2021.- El fuego tiene la capacidad de destruir, pero también de crear, puede ser el inicio, pero también el final. Esta ambivalencia le sirvió a Juan Villoro para delinear su novela más reciente La tierra de la gran promesa (Literatura Random House, 2021), que se presentó en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Esta historia refleja una metáfora del México contemporáneo, pero se remonta a una tragedia que no ha sido resuelta, como muchos casos en este País. En 1982, las llamas consumieron a la Cineteca Nacional y aunque hubo muchos detenidos, no se sabe qué ocurrió y quiénes fueron los culpables.

Mientras se proyectaba un documental polaco -que inspiró el nombre a la novela-, se quemaron más de mil películas y las llamas acabaron con las pocas esperanzas que había en el cine nacional. Tras el incendio arrestaron a una veintena de directores, críticos y gestores de cine, fue un mal tiempo para el séptimo arte y no hubo respuestas, rememoró el cronista, ensayista y narrador.

Ese hecho fue el punto de partida para la escritura de esta novela, recalcó Villoro, quien decidió que su protagonista, Diego González, fuera un documentalista que termina perseguido por un peligroso trabajo. Se muda a Barcelona y espera dejar todo atrás, pero el pasado lo despierta como una pesadilla.

«Como tantas cosas en México, el incendio no fue resuelto, es una de tantas heridas abiertas que exigen que las reparemos con la imaginación porque nunca pudimos saber verdaderamente lo que pasó, cuántas personas murieron, quién fue el responsable, si fue accidental, si fue voluntario, qué sucedió», apuntó el autor de El testigo y Dios es redondo.

Villoro estuvo acompañado por el editor Andrés Ramírez y la gestora cultural Paola Tinoco, quien definió que La tierra de la gran promesa es la mejor novela de Villoro, porque cada uno de sus párrafos podría contener una historia en una especie de minificción.

«En el inicio Juan está el fuego, pero también está algo tremendo que es esta dicotomía entre el arte y la creación, la ética, porque el personaje central, Diego, es un gran creador, pero también se empiezan a filtrar en la historia muchos motivos poco éticos para llegar a una gran obra», describió Tinoco.

En la historia, Diego se encuentra con su némesis, Anaya, un periodista que le ha seguido el rastro durante mucho tiempo. Aunque son enemigos, el reportero podría ser su mejor arma para superar el peligro, abunda Villoro.

«Mi protagonista es el antagonista, enemigo, colaborador, rival, muchas cosas, ha trabajado con Anaya, se conocen desde hace mucho, como sucede con las viejas amistades, compiten y por un momento pueden destruirse, pero justo cuando tienen un momento de mayor rivalidad, hay algo que me interesaba retratar en estos momentos de polarización, que es: en una sociedad tan descompuesta como la nuestra, en ocasiones quien más te puede ayudar es tu rival, tu oponente, porque es una persona que te conoce, que te ha seguido», completó el autor.

Con información de Reforma.