Fotos y videos: Jordan Pizano/Sociales 3.0
Querétaro, Qro., 10 de octubre de 2025.- Más que un simple concierto, la noche del jueves se vivió un auténtico encuentro con la historia en el Estadio Corregidora. Después de más de 30 años de su última presentación en tierras queretanas, el legendario Sir Rod Stewart regresó con su muy esperada gira de despedida, el “One Last Time Tour”, y lo hizo para brindar una velada inolvidable que trascendió las fronteras del tiempo y las generaciones.
La cita prometía ser histórica desde el inicio, no solo por el regreso del ícono británico, sino por el desfile de talentos en el escenario. Con actos de lujo como Paul Young, que encendió la pista con temas como “Every Time You Go Away” y “Come Back and Stay”; la experiencia disco y funk de Earth Wind and Fire que puso a bailar a todos con “September” y “Let’s Groove”, y el reggae icónico de UB40, que desató la euforia con himnos como “Red Red Wine” y “Can’t Help Falling in Love”, el público se preparó para una fiesta musical de talla mundial.
Lo que diferenció esta noche de cualquier otra fue la palpable carga emotiva y el asombroso fenómeno social que se gestó entre las butacas. El “One Last Time” se convirtió en el pretexto perfecto para un encuentro intergeneracional pocas veces visto.
Se pudo observar como bisabuelos, abuelos, padres, hijos y hasta nietos se dieron cita. Familias enteras, con décadas de diferencia, unidas por la inconfundible voz de Rod Stewart. El ambiente estaba cargado de nostalgia y alegría compartida.
Se vieron grupos de amigos, no precisamente jóvenes, sino aquellos que escuchaban al artista en sus años de juventud. La música de Rod Stewart se convirtió en un puente que conectó el pasado con el presente, demostró que sus éxitos no solo han resistido la prueba del tiempo, sino que se han convertido en la banda sonora de múltiples generaciones.
Con la puntualidad británica que lo caracteriza y a la altura de su leyenda, Sir Rod Stewart hizo su aparición en el escenario en punto de las 23:00 horas. La ovación fue ensordecedora, un rugido de bienvenida que Querétaro tenía guardado, entre atuendos coloridos y peinados extravagantes.
Desde el primer acorde, el público se entregó por completo. El repertorio del artista fue coreado de principio a fin, no hubo un solo momento de silencio, ni una canción que no fuera acompañada por las miles de voces de los asistentes. La energía fluyó sin cesar, impulsada por los himnos del rock y el pop que han definido la carrera del cantante.
Rod Stewart, con esa vitalidad que desmiente el paso de los años, demostró por qué es una de las leyendas vivas de la música. La multitud cantó a todo pulmón clásicos ineludibles como “Maggie May”, la melancólica “I Don’t Want to Talk About It” y la rítmica “Da Ya Think I’m Sexy?”.
Con el “One Last Time Tour” que enmarcó un emotivo adiós a las grandes giras, Querétaro se convirtió en un testigo privilegiado de la grandeza de un artista que ha sabido tocar el alma de más de tres generaciones.
Fue una noche donde el tiempo se detuvo, donde la música fue el vehículo para la memoria, la celebración y un adiós majestuoso, el legado de Rod Stewart es mucho más que una colección de canciones, deja en la música un recuerdo que sonará por mucho tiempo.
MariLu Meza/Sociales 3.0











