Querétaro, Qro., 4 de agosto de 2026.- El artista Alejandro Lerner desarrolla una propuesta plástica centrada en la transformación de cerillos de madera y cera en obras de arte en relieve, acumula 50 piezas elaboradas mediante ensambles manuales a lo largo de 15 años de trayectoria.
La técnica combina el uso de cerillos tradicionales con materiales teñidos en tintas de ebanistería y lotes de color fabricados bajo pedido, lo que permite la creación de retratos, vehículos a escala y réplicas de monumentos históricos de la República Mexicana.
“Ser y yo representa mi esencia como creador, sumando más de un millón de cerillos trabajados en obras que recrean desde estructuras prehispánicas hasta retratos de personajes icónicos”, declaró el artista sobre la naturaleza de su trabajo.
Entre sus creaciones más detalladas figura un cuadro de Frida Kahlo compuesto por 20 mil cerillos reunidos durante tres meses de labor, además de una guitarra acústica funcional y una réplica de un automóvil Bugatti modelo 1930.
El proceso creativo conserva la textura original de los insumos sin aplicar resinas o recubrimientos sintéticos, lo que evita que las cabezas de inflamación pierdan su pigmentación natural al momento de ser ensambladas sobre los soportes de madera.
“Dejo los materiales totalmente al natural porque las resinas alteran los colores, por lo que suelo decir de forma amena que mi trabajo no es apto para piromaníacos”, afirmó el autor respecto al manejo de las materias primas.
Su catálogo abarca maquetas de gran formato como el Castillo de Chapultepec, el Palacio Postal y la Peña de Bernal, las cuales alcanzan dimensiones superiores al metro de largo para mostrar detalles arquitectónicos mediante el emparrillado de madera.
Además del trabajo en taller, la manipulación de estos elementos se utiliza en talleres de estimulación motriz para adultos mayores y personas con discapacidad, facilitando el desarrollo intelectual mediante la coordinación fina y el diseño tridimensional.
“La creatividad en el arte es como una recta que tiene un principio, pero no tiene un fin, permitiendo transformar objetos sencillos en expresiones complejas”, concluyó el creador sobre la filosofía que guía su producción plástica diaria.
MariLú Meza / Sociales 3.0











