Foto: Especial
Querétaro, Qro., 4 de mayo de 2026. La riqueza natural de la entidad resguarda un fenómeno visual poco conocido que transforma el paisaje nocturno en una experiencia de colores eléctricos. En uno de sus municipios existe un ecosistema donde la flora y la fauna reaccionan ante la luz ultravioleta para revelar un mundo neón imperceptible a simple vista.
Este espectáculo depende de la biofluorescencia de diversos organismos que habitan la zona boscosa y que solo muestran sus verdaderos colores bajo una frecuencia de luz especial. El recorrido por estos senderos requiere el uso de lámparas de luz negra para activar el resplandor de hongos, musgos y líquenes que cubren los troncos y las rocas.
Bajo esta iluminación, el entorno se tiñe de tonos azules, verdes y rosas intensos, mientras que insectos como los escorpiones emiten un brillo metálico muy llamativo. Este fenómeno ocurre por la capacidad de ciertos seres vivos para absorber luz de onda corta y devolverla en colores vibrantes, lo que convierte la caminata en un registro visual único para quienes disfrutan de la fotografía de naturaleza.
La temporada ideal para visitar este sitio inicia con las primeras lluvias del año, debido a que la humedad favorece el crecimiento de los organismos responsables de este efecto. El acceso se realiza con el apoyo de guías locales, quienes coordinan las salidas nocturnas y proporcionan el equipo necesario para disfrutar del brillo de forma segura.
Esta opción turística destaca como una de las manifestaciones biológicas más sorprendentes de la región, a solo un par de horas de la capital del estado. Este fenómeno de biofluorescencia ocurre en la zona de El Doctor, en Cadereyta de Montes.
Marilú Meza / Sociales 3.0











